Joaquín Reyes: «Celebrar la Fiesta de las Letras durante más de 70 años dice mucho de Tomelloso»

El próximo 30 de agosto Joaquín Reyes se va a subir al
escenario del Marcelo Grande de Tomelloso. Y no lo hará con su espectáculo,
como saben nuestros lectores el manchego va a ser el Mantenedor de la LXXI Fiesta de las Artes y las Letras de Tomelloso. Cuando anunció el nombramiento,
la alcaldesa, Inmaculada Jiménez, aseguró que Reyes cuadraba perfectamente con
el lema de este año, “Arte, Palabra y Tierra”.

Joaquín Reyes estudió Bellas Artes en Cuenca y es guionista,
escritor, director, dibujante, actor y cómico. ¿Quién no conoce a este
albaceteño nacido en 1974? Desde “La Hora Chanante” con Ernesto Sevilla, Raúl
Cimas, Julián López, Carlos Areces y Pablo Chiapella, ha sido el referente del
humor manchego. Ha trabajado en televisión, ha hecho cine, todo ello sin
abandonar los escenarios. En 2011 publicó “Ellos mismos”, una selección de sus
mejores viñetas y en 2021 editó “Subidón”, una novela desternillante.

El periodista —un poco azorado ante un currículum tan apabullante—
encuentra una persona cercana, atenta y humilde. Joaquín Reyes se muestra
sincero en una entrevista en la que hablamos fundamentalmente de cultura y en
la que La Mancha está absolutamente presente.  


—¿Qué supone para usted ser el Mantenedor de la Fiesta de
las Letras?

—Me hizo mucha ilusión cuando me lo propusieron, por las
personalidades que me han precedido, por el prestigio que tiene la Fiesta de
las Letras y también por el hecho de ser manchego. Como sabe, hemos hecho de la
idiosincrasia de esta tierra el sello de nuestro humor. Me siento muy contento,
la verdad.

— La Fiesta de las Letras es una seña de identidad de
Tomelloso. Durante más de 70 años los tomelloseros hemos celebrado nuestras
fiestas honrando las letras, el arte y la cultura. Es extraño, dados los
tiempos que corren, que perdure, ¿no cree?

—La cultura no es algo que en principio esté atendido, en
general hay un déficit de ella, pero por otro lado hay incitativas como esta. Da
mucho gusto que un pueblo de repente quiera celebrar la literatura o la pintura
y que, además, haya habido tantos tomelloseros dedicados a las artes y las
letras. Sorprende y dice mucho de Tomelloso.


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—Supongo que sabrá que Tomelloso es un raro lugar donde,
aparte de los chistes, proliferan escritores y artistas como setas. Incluso nos
llamamos “la Atenas de La Mancha” …

—Sin duda hay tomelloseros muy ilustres como Antonio López o
Félix Grande y su familia, a quienes se dedica este año la Fiesta de las Letras,
y muchos más. 

—Cuando la alcaldesa anunció que usted iba a ser el
Mantenedor de la fiesta de las letras aseguró que Joaquín Reyes cuadraba con el
eslogan de la celebración “Arte, Palabra y Tierra”, ¿qué le parece?

—Es muy halagador que te identifiquen con esos tres
conceptos. Desde luego, es verdad que nosotros hemos utilizado muchas
expresiones y la personalidad de esta tierra para el humor. No lo hicimos de
una manera planeada, sino algo que surgió así, En principio porque a nosotros
nos parecían muy divertidas estas expresiones o palabras. También el humor
manchego forma parte de una genealogía, José Luis Cuerda, Millán Salcedo o José
Mota, de la que nosotros formamos parte.


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—Empecemos por el arte. La comedia, para los griegos, era
inequívocamente una de las bellas artes, ¿lo sigue siendo en estos tiempos?

—Creo que la comedia se valora mucho, por lo menos el
público así lo hace. Las películas más taquilleras suelen ser comedias y la
gente la va a ver en el teatro. El público la valora, porque le ayuda a
evadirse de sus problemas y a tirar para adelante. A los cómicos en general se
nos quiere, notamos ese cariño… Otra cosa es si la comedia te da prestigio o si
hay un agravio con respecto al drama en cuanto a premios o reconocimientos,
pero eso ya es otro tinglado.

—También se ha dedicado a la ilustración, ¿tal vez la
hermana pobre de las artes plásticas?

—Sí, porque la ilustración es un arte popular, muchas veces
efímero que no está hecho para perdurar. Pero hay grandes artistas en la
ilustración como por ejemplo Toulouse-Lautrec que llevó el diseño del cartel a
la categoría de arte. En mi caso, la ilustración es algo que me llena mucho. Me
gusta mucho dibujar. Es una faceta que sigo cultivando porque, además, el
dibujo o la ilustración no tiene nada que ver con lo que hago de cara al
público, con mi vertiente de cómico. Es todo más íntimo, por eso lo valoro
tanto. 


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—Y, además ha dirigido no sé cuántos episodios de tantas
y tantas series, empezando por La Hora Chanante.

—Creo que he tenido mucha suerte, me han encargado proyectos
en los que he podido desarrollar mis ideas. Me siento muy afortunado en ese
sentido. En mi caso todo esto ha surgido casi por azar, eso que se dice de
estar en sitio adecuado en el momento oportuno. Obviamente, he aprovechado las
oportunidades que me han llegado, pero ha sido así. Al final, a lo tonto, llevo
veinte años haciendo humor, como guionista, como actor, dirigiendo… pero creo
que ha sido más por la confianza que me ha dado la gente que por iniciativa
mía. En ese mundo tan difícil me considero una persona que ha tenido mucha
suerte.

—Con respecto a la palabra, a parte de ganarse las
habichuelas con ella, ha escrito recientemente una novela, “Subidón” ¿no es
así?

—Eso es, una novela donde el protagonista es un cómico
manchego. Hay en “Subidón” dos lugares, el pueblo y la ciudad, físicos, pero
también simbólicos. El protagonista quiere desprenderse de su pueblo porque
cree que en la ciudad es una persona diferente, famosa y es admirada. La Mancha
está presente y tiene un protagonismo muy especial al final del libro. Ese
paisaje manchego y ese retorno que, al final, todos hacemos a nuestras raíces.


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—Y no es autoficción…

—No, no, no es autoficción. Los que pasa es que las
coincidencias y las referencias son obvias. Hay muchas cosas mías, y también de
otras personas en el protagonista.  Yo
trabajo con la fantasía, ese el mi material.

—La tierra a la que pertenecemos, en este caso La Mancha,
¿nos hace ser de una forma u otra?

—Creo que los manchegos sí tenemos alguna característica que
nos define. Somos socarrones y tenemos el humor muy presente. También somos
humildes, no sacamos pecho, y vivimos en un paisaje que no es especialmente
bonito; lo mejor es el paisanaje. Aunque, por supuesto, hay lugares muy bonitos
y eso está claro, La Mancha es ese sitio plano, llano y nada exuberante. Pero
muy rico es expresiones, en palabras y tiene gente con mucho humor. Parece que
seamos personas secas, pero luego somos muy hospitalarios. Lo que pasa es que
como vemos venir desde lejos al que llega parece que lo estemos evaluando.


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—A ver qué le parece, Cuerda descubrió y ustedes
certificaron, que los manchegos no somos tan sosos como aparentamos.

—Es verdad que el humor manchego no se identificaba. No digo
que nosotros lo hayamos puesto en el mapa, antes ha habido mucho humorista
manchego y mucho manchego que se ha dedicado a la comedia. Sin ir más lejos, El
Quijote, la primera novela moderna, está situada en La Mancha y es una sátira.
Pero es verdad que hay humores más reconocibles como el andaluz o el catalán.
Nosotros estamos en medio de la meseta y la gente no sabía muy bien como
éramos. En nuestro caso, más por una cuestión de cantidad que de calidad,
porque hemos salido muchos, la gente dijo, “¡ostras, hay cómicos manchegos!”.
Desde luego, retranca tenemos muchísima, somos muy socarrones. A mí eso me
gusta mucho.  

—Usted ha parodiado a 150 personajes de todos los
ámbitos… Y alguna de ella ha sido sonada.

—Todas esas parodias están hechas con acento manchego, algo
que no deja de ser una abstracción. Lo normal es que cuando imitas a alguien lo
hagas en lo físico y también en la manera de hablar. A mí se me ocurrió esta
idea de hacer todos los personajes manchegos, sin ninguna pretensión,
simplemente porque me parecía divertido este juego de contrastes entre la forma
y el fondo. Y fíjese, llevó veinte años haciendo esas parodias y todavía me las
siguen encargando para “El Intermedio”. Además, los maquillajes y las
caracterizaciones están muy logradas, de hecho, Nacho Díaz, que es la persona
con la que trabajo desde el principio, tiene dos Goyas en maquillaje.   


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—¿Se ha acostumbrado a que lo paren por la calle?

—Claro que sí, la gente es muy cariñosa y el que te paren
por la calle por tu trabajo es algo que no le pasa a un registrador de la propiedad.
No hay que perder la perspectiva, hay que tener claro que es el cariño de la
gente lo que hace que este trabajo merezca la pena. Como en todo, hay grados,
hay quien tiene una fama tan grande que no le dejan ni andar y eso, cualquiera
puede entender que sea muy cansino. Pero nuestra fama es muy agradable y
llevadera y la gente es muy cariñosa con nosotros. No me puedo permitir el lujo
de ser antipático con la gente, la verdad.

—¿En qué proyectos anda metido Joaquín Reyes?

—Estamos terminando una serie de animación para HBO, “Pobre
diablo” con Ernesto Sevilla y Miguel Reyes. Los tres vamos a hacer otra serie y
una película, ósea que tenemos bastantes cosillas.


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—Y por último, ¿de qué nos va a hablar el 30 de agosto?

—Me gustaría hablar de literatura, de La Mancha y del humor.
De lo que me habéis propuesto, “Arte, Palabra y Tierra”, tres conceptos con los
que me identifico mucho. Espero divertiros también, no voy a contar un rollo,
solo faltaría eso. Esa es mi pretensión, también cuando escribí la novela lo
que quería era divertir al lector.  Valoro mucho el tiempo de la gente y por eso
agradezco mucho que alguien se lo dedique a leer lo que tú has escrito. 


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