El crucero del humor: 50 años de ‘Sábados felices’

Mr. Smith, no precisamente Brad Pitt, sino un estadounidense de unos 80 años, miraba con entusiasmo las parodias de Sábados felices que se grababan en un crucero que salió de Orlando rumbo a las Bahamas.

El señor y la señora Smith iban y venían por el gran barco, el Divina, en busca del grupo de humoristas colombianos que se paseaban por cada esquina con sus atuendos de grabación y sus pintas personales.

Mr. Smith se reía sin parar aunque no entendiera una sola palabra, y cuando supo que era un programa de televisión colombiano que cumplía 50 años alzó los brazos y gritó: “Congratulations, Happy Saturdays”.

El señor y la señora Smith no eran los únicos curiosos. Por más que los tripulantes intentaran que los pasajeros del Divina tuvieran una travesía normal, muchos terminaban en los espacios donde se grababan las escenas del especial que se verá mañana. Fueron un público cautivo que gozó aun sin entender. Muchos iban temprano a las piscinas más alejadas del barco para ver qué hacían. Otros iban al teatro, al casino, en todas partes había un motivo para la risa.

El elenco del programa y sus celebridades iluminaron el crucero mientras preparaban este especial, en el que, entre otros, la Bruja Dioselina narrará sus acaloradas anécdotas de viaje y el Soldado Micolta contará qué compras hizo en el crucero, con su estilo militar. Obvidio, el hombre de los oficios varios, podrá dar fe de que barrió cada rincón.

Esto es solo una parte del especial que se verá desde las 8 p. m., donde Los Cuyes llevarán el timón, en un barco con capacidad para 4.345 pasajeros y en el que iban personas de varias nacionalidades. Entre los 1.370 integrantes de la tripulación se oían idiomas que iban desde el español, el inglés, el portugués, el francés, el italiano hasta el alemán, toda una torre de Babel en alta mar, que sucumbió a la risa.

Había 76 miembros de Caracol, 29 humoristas de Sábados felices y el resto del personal técnico. Al Divina se subieron Alexandra Restrepo, Tahiana Bueno, José Manuel Castellón ‘Joselo’, César Corredor, Heidi Corpus, Eduardo ‘Pollo’ Díaz, Roserito y Rosendo Los Cuyes, John Jairo Londoño ‘Fosforito’, Julián Madrid ‘Piroberta’, Carlos Mejía ‘Obvidio’, Miguel Ángel Álvarez ‘Thor’, Jorge William Muñoz ‘Tato’, Óscar Núñez ‘Chester’, Patricia Silva, Pedro González ‘Don Jediondo’, Nelson Polania ‘Polilla’, Fabiola Posada ‘La Gorda Fabiola’, Roberto Lozano ‘Micolta’ y Alexander Rincón Los Siameses, Carlos ‘Mono’ Sánchez, Édgar Sánchez ‘Junífero’, Heriberto Sandoval, María Auxilio Restrepo, Jesús Vera ‘Chumillo’, Gustavo ‘Triky’, Juan Guillermo Zapata ‘Carroloco’, Juan Pablo y ‘El Gato’ Humberto Rodríguez.

Juan Ignacio Velásquez, el gerente de programas de entretenimiento de Caracol, era el capitán de ‘Sábados felices’ a bordo del crucero. “No alquilamos el barco para nosotros”, dice, “así que la logística era compleja. Los talentos son la cara, pero detrás hay un equipo de ingenieros, personas de administración, producción y entretenimiento del canal; vestuario, maquillaje, escenografía, contenido, libretos”.

El crucero fue el regalo de Caracol a su gente de Sábados felices. Con anticipación habló con la naviera, les contó la locura e hicieron la alianza. Los ingenieros del canal y los del barco se reunieron en varias ocasiones para determinar dónde estaban los conectores para cargar las cámaras, qué iluminación iban a utilizar y hasta el detalle más pequeño fue calculado.

Incluso pensaron llevar a Hugo Patiño, pero a sus 92 años ‘el Príncipe de Marulanda’ prefirió quedarse en su castillo. Patiño es uno el últimos sobrevivientes de los humoristas legendarios que fueron la base de un formato que hoy tiene un Guiness Récord como el programa de humor más longevo de la televisión.

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El programa nació en 1972, como ‘Campeones de la risa’ y en 1974 se convirtió en ‘Sábados felices’, con Alfonso Lizarazo como director y presentador y un pequeño grupo de humoristas”, dice Velásquez, y recuerda a los históricos que elevó a calidad de héroes cuando era niño: “El Flaco Agudelo y Enrique Colavizza; cuando llegó Jeringa impuso su estilo paisa distinto. Todos crecimos viendo ‘Sábados felices’”.

En las décadas de los 70 y los 80, las familias colombianas eran otras. Ver ‘Sábados felices’ era orden imperial de los papás y todos se sentaban frente al televisor. Y en la pantalla también había una familia: el Mocho Sánchez, el Hombre Caimán y muchos más.

Porque en este medio siglo también estuvieron Margalida Castro, María Margarita Giraldo, Édgar Palacios, Guillermo Orozco, Frey Eduardo Quintero ‘Boyacomán’ y Hassán, entre otros.

Una buena parte está en el cielo haciendo reír a san Pedro: Enrique Colavizza representó al Doctor Pantalla, aspirante a la Presidencia por el partido Resignación Patriótica en 1982; Jaime el Flaco Agudelo fue famoso por su adorable Jaimito, un niño preguntón y malcriado, vestido de marinerito, y por su frase “ve, ¿y yo no te conocí en Palmira?”; Óscar Meléndez y su Rabiol Pedreros, que con cara de bravo decía al final de cada escena “es que con gente de mal genio no se puede tratar”; Mandíbula, que hizo de Truhán Reyes en la parodia de Pasión de gavilanes, Pasión de gavilleros, y era más tenebroso que el Mandíbula de James Bond; Lucero Gómez, que hizo con la Gorda Fabiola el dueto de las Hermanitas Huevo; el Mocho Sánchez, que fue el inspector Ruanini y Cleofe.

Foto histórica de ‘Sábados felices’. Alfonso Lizarazo, con el brazo levantado, inició la campaña Lleva una escuelita en tu corazón.

También se fueron Humberto Martínez Salcedo, el maestro Salustiano Tapias. Y Jaime Santos, cuyo personaje Clímaco Urrutia U., ‘el candidato de la pomada’, aspiraba a la presidencia de la república.

Todos ellos se dispararon como estrellas nacionales de la mano de Alfonso Lizarazo, que creó la campaña ‘Lleva una escuelita en tu corazón’, porque a Caracol llegaban cartas de pueblos y municipios lejanos que buscaban ayuda para sus maltrechos colegios.

Los humoristas, en esa travesía, armaron un equipo de fútbol que entre chiste y chanza logró invictos más largos que los del Milan y el Real Madrid. Con los recursos que recogían en estos partidos que superaban en payasadas a los Trotamundos de Harlem, los colegios tenían tableros, libros, pupitres, se pintaban y resanaban los salones.

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El 13 de noviembre 1994, cuando el grupo salía de Florida, Valle, luego de hacer esta labor social, Lizarazo fue secuestrado por las Farc. Cinco días después, y luego de negociaciones, fue liberado con un mensaje para el entonces presidente, Ernesto Samper Pizano, en el que la guerrilla pedía condiciones para negociar la paz. Fue la sombra de una época feliz. Lizarazo fue el director y presentador del programa hasta 1998. Luego vinieron Hernán Orjuela y Alí Humar, otro gran hombre de televisión que falleció el año pasado.

“Humar fue fundamental en la parte dramatúrgica del programa, porque gracias a él las parodias de distintos espacios del canal se volvieron importantes. Desde El desatino (El desafío) hasta A yo me llaman (Yo me llamo), incluidas muchas novelas”, dice Velázquez.

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La nueva generación también ha formado una familia. Obvidio y Thor, por ejemplo, se comportan como hermanos. El primero es un humorista antioqueño, buen conversador y divertido, que siempre tiene el apoyo del segundo, un actor de charla fácil. Ambos están en la piscina más alejada del barco, con un fuerte sol al fondo.

Obvidio tiene un emprendimiento de artículos de limpieza con su novia y acaba de sacar un producto para trapear, limpiar y atraer la buena suerte. Thor ya se lo compró. “¡Sirve de verdad!”, dice. Se hacen amigos de los meseros y pide bebidas. Hablan de sus novias y de sus planes. Obvidio, por ejemplo, cuenta que pronto presentará una obra de teatro.

Mandíbula, que falleció hace poco tiempo, y Alexandra Restrepo, actriz y humorista del programa.

Mandíbula, que falleció hace poco tiempo, y Alexandra Restrepo, actriz y humorista del programa.

En el crucero, una gorra naranja con el logo de ‘Sábados felices’ era el santo y seña del grupo, y un plan de datos ilimitado para estar pendiente de que todos llegaran donde debían estar. Pero hubo pequeños desastres: humoristas perdidos que creían que tenían que grabar en el teatro y los habían citado en la piscina, a verdaderas cuadras de camino en medio de pasillos, tiendas y los toques de laberinto del Divina y sus 333 metros de eslora y casi 138.000 toneladas.

Hubo una pareja que se robaba las miradas, más que el señor y la señora Smith, la gordita Fabiola Posada y su esposo, Polilla. Siempre estaban tomados del brazo. Ambos tienen un carisma especial, una energía que los hace diferentes y más cuando están juntos. Aunque la gente no los conociera los miraba con ternura.

El primer día de grabación, Jorge Muñoz se metió a la piscina con sus muñeco Tato y el abuelo de este. El ventrílocuo grabó más escenas en el teatro del crucero, que tiene capacidad para unas 500 personas, esta vez sin vestido de baño.

Por su lado, María Auxilio habló mucho de sus imitaciones: Margarita Rosa de Francisco, Amparo Grisales y Flavia Dos Santos. Y su caprichosa Auxilito. Vestida con mantas de colores y una sonrisa franca, cuenta que lleva casi 20 años en el programa. “Desde chiquita yo quería estar en la televisión y mi primer día en Sábados felices fue imitando a Claudia de Colombia, muerta del susto”.

El programa se convirtió en su familia y por eso, cuando su padre murió y unos meses después su mamá estaba gravemente enferma, no dejó de grabar las 38 escenas de la parodia Sin esas no hay para eso (de Sin tetas no hay paraíso), “sin el apoyo de mis compañeros no lo hubiera logrado”, dice desde una de las cubiertas, mirando el mar tan azul y profundo.

Rincón y Lozano, Los Siameses, también se gozaron el crucero. Contaron sus historias de barrio de Palmira, donde nacieron, el Obrero y La Emilia, y dijeron que la vitalidad del humor vallecaucano “es fresco, como el pandebono recién salido del horno. Además, le copiamos algo a don Jaime Agudelo: siempre ser niños, no importa que tengamos 100 años”, explicaron mientras daban vueltas por el casino vacío en las mañanas.

Obvidio, el hombre de los oficios varios, barrió muy bien el crucero.

Obvidio, el joven de los oficios varios, barrió muy bien el barco. 

En las noches, después de las grabaciones, muchos iban en busca de más diversión. Alfonso Sierra, de Los Cuyes, empezó a tocar su guacharaca al son de la música de una discoteca. Y cuando sonó ‘California’ hizo su propia versión del tema “en un inglés que no era inglés, sino mi inglés”. Los bailadores lo rodearon, se rieron y pasó un sombrero que terminó lleno de dólares.

César Corredor, por su lado, sin importar el calor, no se quitó su vestido de Barbarita: peluca blanca y elegante, abrigo rojo, cuello y maquillaje. “Yo no abandono nunca el personaje. Barbarita siempre está perfecta, tanto en el programa como en los shows que hago”.

Corredor también es músico. Tiene su propia orquesta e incluso ha grabado discos (regaló algunos en el crucero) en los que incluye chistes. La gran mayoría de los humoristas tienen sus espectáculos individuales que deben estar acordes con el programa: no puedan caer en lo vulgar.

La travesía continuaba. Thor hacía una escena de un basquetbolista que no podía encestar porque el barco se agitaba en medio de una tormenta. Los pasajeros colombianos residentes en Estados Unidos se acercaban a Don Jediondo y al Mono Sánchez, para darles un abrazo y contarles que de las cosas que extrañan de su infancia era ver ‘Sábados felices’ en familia.

Fueron tres días de muchas grabaciones, risas, esfuerzo. Cuando terminaban las escenas, técnicos y humoristas se reunían para comer y divertirse. Eran otras risas que parecían partir de papás, hijos, nietos, primos y hermanos, una familia unida con códigos y formas de comunicarse.

“Yo vivo para reír”, dijo la Gordita Fabiola, con Polilla al lado. Este 2022 cumplen 25 años de casados y no se imaginan la vida del uno sin la risa del otro. “Hay que seguir riendo y seguir amando”.

Fabiola Posada y Polilla, siempre juntos, fueron la sensación en el crucero.

Fabiola Posada y Polilla, siempre juntos, fueron la sensación en el crucero.

Ella es hoy parte esencial del no tan grande mundo femenino de ‘Sábados felices’. En los inicios, Jaqueline Henríquez les abrió camino. Hoy, además de la Gordita Fabiola, están Patricia Silva, Alexandra Restrepo, María Auxilio Vélez y Heidi Corpus, entre otras, con su picante. Han sido fundamentales en las parodias que hace el programa, de novelas y concursos, que se graban en los escenarios donde se producen estos espacios.

El 7 de agosto, la tropa de Sábados felices finalizó su travesía en alta mar y ratificó que la risa es un derecho universal y que el programa, no obstante los cambios en las formas de ver televisión, es muy importante.

Misión cumplida.

El crucero del humor: 50 años de ‘Sábados felices’