Brendan Fraser ya no es un sucedáneo de Tarzán: ahora es mucho mejor. Las claves de un regreso a lo grande

Lo que pocos sabían es que bajo aquel caparazón de celebridad que parecía tenerlo todo, se escondía una víctima de abusos sexuales al que todos ignoraron cuando trató de denunciarlo en privado, en 2003, con una carta enviada por el representante de Fraser al propio abusador. En 2018, repitió las alegaciones, esta vez en público, a través de una entrevista para la edición estadounidense de la revista GQ. De nuevo, las fichas no se movieron, posiblemente porque su presunto abusador, Philip Berk, era el presidente de la Prensa Extranjera en Hollywood, la asociación que se ocupaba de organizar los Globos de Oro. “Antes no había tenido el coraje de verbalizarlo por miedo a la humillación, a dañar mi carrera”, contó Fraser al periodista Zach Baron. Berk lo negó todo, y Fraser pasó a ser una suerte de apestado para los grandes estudios y decidió dar un paso atrás. Cuando le preguntaron por qué había decidido hablar del tema de forma tan explícita y en un medio de comunicación, el actor afirmó: “La aparición del movimiento #MeToo y el hecho de que muchas amigas mías, actrices y personas de otros ámbitos decidieran dar un paso adelante, me animó a hacer lo mismo”. En 2021, Berk sería expulsado de la Prensa extranjera de Hollywood por comentarios racistas.

Ahora, tal y como dictan los cánones no escritos del evangelio cinéfilo para los que un día dejaron de ser estrellas y se perdieron en algún lugar al que el séptimo arte no acostumbra a mirar, vuelve por sus fueros en la que muchos consideran la interpretación del año y un Oscar poco más que garantizado: interpretando a Charlie, un profesor de inglés con obesidad severa que vive recluido en su casa y que trata de reconectar con su hija adolescente para volver a sentirse humano.

Una película preciosa, profunda, llena de matices y muy alejada de los cuentos morales que acostumbran a poblar la meca del cine. Más allá de su éxito en los circuitos del cine independiente estadounidense, el filme reivindica la figura del propio Fraser, metido en la piel de un hombre de 200 kilos tratando de retomar el control de su vida. Y como no hay nada que guste más a un cinéfilo que el regreso del héroe, este gigante de Indianápolis, que en 2023 cumplirá 55 años, ha sido la mejor noticia para los que nunca le olvidaron.

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