Crítica de Decision to leave, la historia (amor)dazada

Dicen que los ojos son el espejo del alma, que son capaces de expresar sin que nos demos cuenta lo que sentimos realmente. Si esta analogía es correcta, con Decision to leave Park Chan-wook nos está mostrando el alma de una película de detectives a través de los ojos de sus protagonistas.

Ya sea desde el frenesí renovador de la acción y la venganza con su mítica Oldboy o en la enfermiza reformulación del thriller de Stoker, Park Chan-wook se ha convertido en un prodigio de la cámara, capaz de deformar la lente hasta tal punto que sea una copia (casi) exacta de la de su protagonista. Una herramienta de vital importancia pues le ha permitido jugar con las convenciones de los géneros de sus películas y que, precisamente en su último proyecto, se demuestra más relevante que nunca.

Hae-Joon es un veterano detective con problemas de insomnio que investiga la muerte de un hombre en una montaña y su posible conexión con la esposa de la víctima. Una premisa simple que podría haberse sacado de uno de los clásicos whodunits de Hitchcock, pero que toma un rumbo extraño y diferente cuando (descifrando a través de sus miradas) sale a la luz que policía y sospechosa se están enamorando.

Una historia de amor prohibido camuflada en la estructura de un thriller policíaco que se revela de un modo espectacular aunque (bien pensado) bastante obvio: a través del ojo.

Aferrándose a la principal herramienta de un investigador, Park Chan-wook nos mueve a través del metraje y del montaje (siempre con un ritmo demencial) allá donde el detective pone sus ojos con todo lo que ello conlleva. A veces puede ser para enfatizar su trabajo policial [revisando la escena del crimen (mirando a través de la víctima) buscando una posible causa] pero también pueden ser elementos extraoficiales [como la comida (los labios de la hermosa mujer con quien come) o el paisaje].

Decision to leave es una propuesta formalmente espectacular e hipnótica que en sus peores momentos (y más allá de esos paisajes y fotografía que parecen sacados de una pintura de Katsushika Hokusai) puede pecar de ser dispersa y confusa por estar tan sobrecargada de elementos y mecanismos. Algo que, sumado a sus personajes algo exagerados o poco creíbles (ya que el director juega constantemente entre el homenaje y la parodia), puede terminar haciendo de la experiencia algo tedioso por su longitud o demasiado distante por su dimensión emocional.

Pero en sus mejores momentos, la película brilla como un producto canalla que desafía e invita al espectador a jugar mientras explora los límites de lo que puede contar (y lo que puede sugerir) la narrativa visual en el cine. Una propuesta que me arriesgaría a decir que no es para todos, pero que seguro no dejará a nadie indiferente.

Crítica de Decision to leave, la historia (amor)dazada