humor inteligente contra los engreídos

Siendo Woody Allen un adolescente ya enviaba historias humorísticas a diferentes publicaciones y, en los años sesenta, escribía el guion de la película «¿Qué tal, Pussycat?», en laque también actuaba. Se empezaba a forjar así una dedicación literaria que no haría sino crecer con los años y en paralelo a su mucho más conocida faceta de cineasta. Títulos como «Sin plumas», «Perfiles» o «Cómo acabar de una vez por todas con la cultura» recogen algunos de sus mejores textos, rebosantes de ocurrente ingenio y socarrona ironía. Su reconocida trayectoria como director cinematográfico, ya todo un clásico, ha ocultado acaso su condición de escritor vocacional, que reafirma ahora con «Gravedad cero», una colección de cuentos en la que ostenta sus más emblemáticos referentes artísticos. En estos relatos, de variadas tramas, anida su característico personaje de fuerte connotación autobiográfica: nervioso, inseguro y obsesivo, jocosamente crítico con el religioso costumbrismo judío, desmitificador de la pedantería cultural, sarcástico con el esnobismo psicoanalítico, irónico cronista del fracaso sentimental y las fijaciones sexuales, y fustigador implacable del mundillo hollywoodense.

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